Por estos días de diciembre el corazón se me encoje de refrío o el asma arrecia sus garras para convocarme. Pero yo necia como Silvio. Otros aseguran que no busque pretextos que es el alma_ naque o las libras de más que me hacen bien o me hacen mal.
Pero diciembre es más que eso porque mi angustia personal es diferente. La impotencia no va por la salud, sino sobre el arte y la gran fiesta que es en La Habana este mes. De pura calle para conciertos, exposiciones, el 33 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, las fiestas caseras por cualquier cosa, porque los cubanos estamos celebrando lo mismo si la gata nace, que si encontramos un perrito, que si la niña recibió la pañoleta de pionera, o preparando los 15, la boda, el enamoramiento, la despedida, la separación de una parte aquí y otra allá y acullá con una emigración única e irrepetible porque le interesa a todo el mundo y tiene miles de acepciones; y muchas fiestas más.
Yo tengo mis opciones tan ricas como bailar mucha salsa, disfrutar un buen concierto de rock, a los de jojazzzistas, con Chucho y la familia, los amigos, Omara, Elena, Buena Fe y Eliades que ahora hay que celebrar al puerquito como mamífero natural por eso del 31; los Van Van, y el diablo y la capa encendida, buena música y cubana, ahí estoy, buena música y propuesta de otros países, ahí estoy, buena música nueva, experimentación: desde La Sonora de mi juventud con Silvio y Pablo, Sara, Leo, Noel, Vicente, Frank, Aideé y todos los jóvenes, no tan jóvenes y casi niños que gozamos esa etapa; hasta los de To´Mezclao o los de William Vivanco, Adrián Berazaín. . . muchos, muchos, que nos encantan con sus buenas nuevas y a los que les deseamos salud y larga vida, porque somos así de guaracheros y bien encontrados con la música.
Por eso reitero que mi enigma es hacer una flotilla de corazones con fragmentos de este mío para que alcancen a tanta alegría y desborde en este mes y por los siglos de los siglos, amen. De eso hablo de mi “cucharón” que no alcanza ni a pedacitos, por eso quiero que esa flotilla venga del mar y sí se despliegue por la cultura y la belleza del país, un paseíto por mi Bayamo natal y pues en La Habana caer con esa fuerza de alegría y derroche. Gracias Cuba por estar aquí para quererte y gozarte de lo lindo.
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