El día 14 de junio, nacieron Antonio Maceo y Grajales y Ernesto Guevara de la Serna, el Che; y nació la vista de mi tío Avito Rafael de la Torre Mora, en este de 2011, en la sala de operaciones del Hospital Pando Ferrer, o La Ceguera, en La Habana, Cuba.
De mi tío he hablado. Ya lo conocen. Hace historia todos los días, décimas y es un adolescente de 76 años que anda ofendiéndose con el almanaque e imprimiéndole a sus segundos la vitalidad de los niños, adolescentes y jóvenes de su pueblo oriental, Mabay y de la provincia Granma en general.
Ahora se crece porque ve mejor, la vida diferente, la belleza desde adentro y la que anda por ahí, por todas partes, que a veces ni vemos. Tan es así que su ojo izquierdo además de recuperar visión, recuperó el brillo y el ojo derecho para no quedarse atrás anda en el tracking de emparejarse. Su alegría es tal que tiene contagiada a la familia e hizo una décima que engarza a la doctora, del dueto que lo operó; al equipo, al hospital y a la medicina. Anda queriendo ser corresponsal para darle al Hospital y a su amable personal médico, el lugar que merecen.
Las doctoras se llaman Yissel Núñez Lorena e Iramis Miranda Hernández, además mi tío quiere saber cuando se fundó el hospital, la repercusión local, nacional e internacional que tiene, la cantidad de atenciones y operaciones promedio diarias; las estadística por sexo, edad y cuanto detalle le ofrezca para esparcir su alegría con información, décima y controversia.
Aprovechando el hálito corresponsal de mi tío, ensalzo a mi tía Manina, Ana, de 72 años, otra adolescente, para que me sirva de corresponsal porque su turno se acerca y debemos saber más datos para llenar los vacíos informativos del naciente delegado de la medicina cubana. Ya mi tía Nancy dio los primeros detalles y también asume su tarea con la que pretendo agolpar los nervios de mi tía Manina y compensar los esfuerzos de mi madre, acompañante familiar hace dos años seguidos, enfermera, con tía Nancy, por tres tíos operados, albergue la mayor de las veces, junto a la casa de tío Fremio, o puestos de mando atendiendo los teléfonos que no paran del Oriente al Occidente cubanos preocupados por la salud de los pacientes acá.
El caso es que este 14 de junio, tengo la seguridad de que nos han dado la vista a todos y pretendemos graduársela a los demás enriqueciendo con noticias y datos las inquietudes periodísticas del primer operado, no, del segundo porque mi tío Perucho fue operado hace poco de Hemorroides, por la doctora Mercedes Bandera, en el Hospital Joaquín Albarrán, Clínico Quirúrgico de 26, en La Habana, cerca de la Ciudad Deportiva, noticia que a él no le hizo mucha gracia y no le va a gustar el detalle noticioso, así que sólo decir que perdió la virginidad por causas de salud y que está muy agradecido también. Ya cantó y bailó en la rifa familiar por el día de las madres, de los padres y el próximo cumple de Yordano que se adelantó en la familia.
También anda por ahí tía Fe, que lucha para conservar una vida digna dentro de sus males, que fluya su vida y seguir enriqueciendo con la espiritualidad de su alegría contagiosa o sus décimas también conocidas por ustedes. Ella es la tercera operada.
Complacer a tío Avito no será fácil, tenemos trabajo, pero díganme ustedes mismos si semejante décima no le mueve las neuronas a cualquiera. Ahí se las dejo:
Yissel, Doctora Yissel
Es galena y cirujana
Es una tórtola humana
Hecha con alas de miel
Cuando nos cambia la piel
Ocular de la retina
Su belleza femenina
Se multiplica en el salto
Cualitativo más alto
Que alcanza la medicina.
Inteligente y segura
Cuando tiene que operarte
Se multiplica en el arte
De la ciencia y la cultura
Sobre la nomenclatura
De su pueblo se levanta
Siempre que su mano santa
Lleva la vista que añora
A un niño que sufre y llora
Y que luego juega y canta.
Si es un cieguito o es mudo
O cualesquier limitado
Le otorga su amor sagrado
Como la piel de su escudo
Si alguien una vez pudo
Visualizar los primores
De las aves, de las flores
Del campo o la primavera
Cuando acude a La Ceguera
En ella ve los colores.
La veo en los corazones
En el cerebro y la vista
De otros pueblos que conquista
La patria con sus misiones
Llevándoles a millones de Latinoamericanos
Asiáticos y africanos
Nuestro mensaje de amor
Con el ardiente calor
De los derechos humanos.

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